martes, 18 de diciembre de 2012

Muerte en el Nilo


14664_468332909875065_498801631_n_large

RESEÑA

Una noche, mucho antes de la boda de Linnet y Simon, el detective Hercule Poirot cenaba en un restaurante de lujo, cuando escuchó la conversación de una pareja. La joven era alta y morena y su acompañante era también alto, ancho y esbelto. Hablaban acerca de un viaje de luna de miel en Egipto.

Linnet Ridgeway es una joven rica, atractiva e inteligente.
Se sitúa en la cúspide de los más adinerados de Inglaterra, y por ello es la envidia de muchas personas, pero nunca hubiera imaginado que fuera odiada por nadie, y menos por su mejor amiga, Jacqueline de Bellefort, una joven alta y morena que se había arruinado.
Jacqueline quiso presentar a Linnet a su prometido, Simon, pero Linnet se enamoró tan locamente del novio de Jacqueline, Simon Doyle, que enseguida quiso casarse con él. Y como seguramente jamás había visto sus sueños frustrados, arrebató a Jacqueline todo lo que tenía.

Ese mismo verano, Poirot se embarca en un crucero a través del Nilo, y se encontrará, una vez más, con un nuevo asesinato.
Simon y Linnet Doyle pasaban su luna de miel en el mismo crucero por el Nilo, cuando alguien mató a Linnet mientras dormía con una pequeña pistola que pertenecía a Jacqueline de Bellefort.
Resulta difícil para Poirot descubrir al asesino, pues todos los pasajeros del barco podrían tener un supuesto motivo para acabar con la vida de Linnet, y así mismo, todos ellos tienen sólidas cuartadas.
Incluso Jackie, que seguía a los recién casados incansablemente durante su viaje, tiene una cuartada.


 OPINIÓN PERSONAL

Agatha Christie, como siempre, guarda muchas sorpresas para el final, pero aún así, también las reserva para introducirlas en cada capítulo.
En esta ocasión, la novela nos invita a reflexionar y al mismo tiempo a ponernos en el papel de todos sus personajes y analizar la psicología de cada uno de ellos y sus posibles motivos.
También a reflexionar sobre Jacqueline de Bellefort y todas y cada una de sus actuaciones y pensar en si logramos creernos lo que parece evidente o podemos dar una vuelta de tuerca a la trama.
Realemente, la autora proporciona muchas pistas y al final todo queda en algo más o menos parecido a lo que podría ser nuestra primera conjetura.
Así que yo, personalmente, logré resolverlo en poco tiempo, tan solo un poco después del asesinato. Podría decir que toda la novela se basa en un montaje.
En definitiva, que no os podeis perder esta novela.

Mi próxima lectura será de Anne Brönte.